
Estoy segura que alguna vez, o muchas, has pensado que no tienes nada especial o diferente que ofrecer. Que tu proyecto está bien porque haces bien las cosas, y ya. Estás condenando a tu proyecto por pensar así. Y, además, es totalmente falso. Voy abrirte una ventana hacia una manera de plantear tu negocio que puede que lo cambie por completo.
No tienes nada diferente que ofrecer
Te planteas emprender, montar tu proyecto. A veces hay gente que ya tiene una idea muy clara, que sabe que triunfará porque es algo innovador o que ve claramente que la gente lo necesita. Pero ese no eres tú.
Tú quieres montar una tienda de complementos o una cafetería; eres, como yo, diseñador, o fotógrafo o community manager. Quieres, en definitiva, desarrollar un proyecto que hacen miles de personas igual que tú. Que encima tienen la ventaja de que ya lo han montado. Todo está inventado y no tienes nada nuevo o innovador que aportar. Simplemente tienes que limitarte a ir ahí al mercado de emprendedores a ponerte a gritar igual que hacen otros a ver si, de entre toda la oferta, los clientes deciden escogerte a ti en lugar de a tu competencia.
Estás muy equivocado. Sería un suicidio hipotecar el dinero que a penas tienes y el tiempo que no te sobra con este panorama. De hecho lo es. Y muchos emprendedores, la mayoría por desgracia, emprenden de esta manera.
¿Es posible que por cada emprendedor haya un proyecto totalmente diferente?
Sí, es posible. Es posible en la misma medida en la que hay una personalidad y unas características diferentes por cada persona que existe en el planeta. Es cierto que a veces nos parecemos y actuamos de manera muy similar a otras personas, pero eso no quita que no seamos únicos cada uno de nosotros.
Además, piénsalo: hay muchas personas a las que te pareces pero no todas son emprendedores. Ahí la primera ventaja. Y, como te decía, tú eres tú, eres distinto a los demás. Quizá nunca te hayas parado a pensar en qué o cómo eso puede ayudar a tu negocio. Qué suerte que yo te voy a ayudar.
¿Qué diferencia hay entre marca personal y branding?
La diferencia principal entre marca personal y Branding es que uno trata sobre una persona y el otro sobre una marca. Clic para tuitear
Un poco básico, pero es así.
Marca personal
La marca personal es un trabajo de Branding también. Cuando desarrollas tu marca personal, al final, lo que estás haciendo es convertir tu persona en una marca. Suena un poco a que te van a meter en una caja de cartón y a pegarte una etiqueta de precio, pero no es nada parecido. La marca personal no es muy diferente de nuestro propio desarrollo como persona.
Cada uno de nosotros tiene una manera de vestir, una forma de hablar, unos intereses o unos ideales que defiende. Todo eso y otras muchas cosas más, nos convierten en la persona que somos. La que los demás perciben y que hacen que les caigamos bien o mal, que se enamoren de nosotros, que nos odien, que confíen o que les seamos indiferentes. ¿Por qué, entre millones de personas que somos, nuestros amigos o parejas nos han elegido a nosotros pudiendo elegir a cualquier otro? Seguro que ya empiezas a verte un poco más como una marca.
Branding
Los servicios, productos o marcas no existen antes de que alguien las cree. A diferencia de nosotros, no tienen un proceso de aprendizaje, un crecimiento y un entorno que los influye. Nosotros somos quienes somos por cómo la vida nos ha ido llevando y cómo hemos gestionado todo lo que nos ha pasado. Las marcas, por sí mismas, simplemente no existen.
Por lo tanto, hay que crearlas y decidir nosotros por ellas quiénes van a ser, qué personalidad van a tener, qué van a ofrecer. Y de eso se encarga el branding.
Es cierto que, una vez creadas y desarrolladas, a medida que pasa el tiempo, las marcas se van adaptando también al contexto y a las experiencias. Pero, a diferencia de nosotros, las marcas tienen un objetivo: vender. Así que, tenemos que darles forma continuamente para que lo cumplan.
Nosotros no, nosotros existimos y no tenemos por qué tener ningún objetivo. Pero, aún así, nuestra marca personal existe mientras nosotros lo hagamos.
Si ya tengo una marca personal, ¿por qué necesito trabajarla?
Es una pregunta muy lógica que me puedes plantear después de mi explicación. Si la vida ya nos va creando nuestra personalidad, ¿por qué debería ponerme a desarrollar una marca personal?
No hacer nada no es una posición neutral
Aquí encontramos una similitud muy importante con la identidad de una marca. Una vez creas una marca y traes a la vida un negocio, si no haces nada por su identidad, son las circunstancias las que lo harán. Lo más común es pensar que, si no trabajamos la marca de nuestro proyecto, la comunicación, estamos como a cero, neutrales. Pero no es verdad. Y cuanto antes lo entiendas, mejor.
No trabajar una marca no es quedarse en una posición neutral y estable. La diferencia entre trabajar tu branding y no hacerlo es, básicamente, determinar quién tiene el poder para decidir quién eres o quién es tu marca.
Si trabajas el branding, o tu marca personal, serás tú quien decida cómo te perciben los demás, lo que se sabe de ti, en qué destacas, qué conceptos transmites al receptor.
Si no lo haces, los receptores entenderán lo que les de la gana, sacarán sus propias conclusiones en base a eso y así lo contarán al resto. Esto no quiere decir que trabajando tu marca no saquen sus propias concusiones. Pero estarán condicionados por lo que tú decidas contarles y cómo.
Aprovecha lo que ya tienes
Con la marca personal pasa igual. Tú puedes decidir quién eres, vestirte de una manera determinada, comprar en tiendas con una filosofía o ética concreta, visitar unos sitios y otros no, ir a unos eventos y no a otros. También puedes decidir el tono con el que hablas, si prefieres usar coletillas y vocabulario coloquial o, por el contrario, hablar en castellano antiguo. Puedes decidir si llevas barba o te depilas todo el cuerpo con láser. Si te mueves en bicicleta, en patines de línea o en un tractor.
También puedes decidir no hacer nada en concreto. Simplemente ser, ponerte lo primero que pilles y actuar un poco como te venga bien cada día. Pero la gente te seguirá percibiendo, teniendo una opinión de ti y actuando en consecuencia.
No pretendo decirte que cambies cómo eres ni cómo deberías ser. No quiero convencerte de que empieces a ser un maniquí de tienda las 24h. Para nada. Nunca dejes de ser quien eres. Lo que tienes que pensar es de que, seas quien seas, y seas como seas, puedes usar eso que ya tienes para que tu negocio vaya bien.
Hacer lo que hacen los demás, no funciona
Esto es algo que me llama poderosamente la atención. Yo misma lo he hecho muchas veces. Es más, me cuesta dejar de hacerlo. Tengo que reforzar mi idea una y otra vez de que no tengo que hacerlo. O avisar a mi amigo Paco Valero para que me sacuda un poco con su confianza en sí mismo y los dos cojones que le echa a todo.
Una aplastante mayoría de la gente que iniciamos un negocio o proyecto, damos por hecho que funcionará por hacer lo que hacen los demás. Nos da pánico destacar, no sea que nos miren raro. Creemos firmemente que si la mayoría lo hace así, será por algo. Y por algo es: porque a la mayoría le da miedo salirse de la línea.
En algún lugar oscuro y tenebroso de nuestro cerebro tenemos atascada la idea de que, para hacerlo bien, tienes que hacer lo que hacen los demás, porque si otra cosa funcionara, ya se haría. Esto pasa claramente por el tipo de educación que hemos recibido.
Cuando estábamos en el cole, muchas veces la homogeneización era muy agresiva y destacar, aunque fuera para bien, estaba considerado una alteración del orden. O, simplemente, suponía un trabajo extra para el personal docente que no podían asumir. Por eso lo percibimos como algo negativo. Porque nos han enseñado que para cumplir los objetivos (buenas notas, aprobación de los demás) tenemos que mantener nos en el grupo.
La putada de todo esto es que la vida funciona exactamente al revés. El que triunfa es el que destaca, el que se sale por la tangente. No es fácil, porque al principio todo el mundo le dirá que se equivoca. Pero luego, si lo hace bien, triunfa.
La competencia es un referente, pero en la diferencia está el éxito
Con esto no quiero decirte que tengas que encontrar la idea mágica estelar que nos cure a todos el cáncer. Es imposible que cada uno de nosotros invente la rueda. Pero, como te decía, cada uno de nosotros es único. Y no todos somos afines a las mismas cosas.
Si te fijas en los demás para hacer lo mismo que hacen ellos, estarás condenado al fracaso.
Si otros lo hacen igual que tú, y encima desde hace más tiempo, ¿por qué elegirte a ti?
Aprovecha lo que otros han hecho, tómalo, mejóralo y adáptalo a ti para darle tu toque único. Analiza a la competencia, lo que ya hay, observa qué les falla o, simplemente qué no ofrecen y tú sí puedes.
No siempre va de encontrar lo que hacen mal otros y hacerlo tú mejor. Muchas veces va de apreciar qué otros sectores puedes abarcar que la competencia no contempla. No está mal que haya cafeterías abiertas a todos los públicos, no hay ningún fallo en eso. Pero si tú montas una de temática heavy o adaptada para niños, mucha gente se encontrará más identificada con tu negocio y lo preferirá a otros.
Cómo ayuda tu propia marca personal a tu negocio
¿Cómo se traduce todo esto a un negocio que funciona? Pues en cosas muy básicas y sencillas.
#1 Atracción
Primero, como ya te he dicho, tú eres único. Atraes a un tipo de persona y a otro no. Si te centras en atraer aún más a la gente que ya atraes, todo resultará más fácil y tu curva de crecimiento será más acentuada con menos esfuerzo. Como persona ya tienes desarrolladas unas cualidades, ya tienes experiencia en qué te funciona y qué no para atraer. Si lo utilizas, tienes medio camino hecho. Y como es algo que ya te sale natural, potenciarlo te costará poco.
Si te empeñas en intentar a traer gente que de normal no atraes, será un trabajo titánico. Tendrás que formarte en cómo hacerlo y, además, no te saldrá natural, tendrás que forzarlo. O contratar a alguien para que lo haga. Empezarás de cero, o de negativo si hablamos de gente que normalmente ni se te acerca.
#2 Experiencia
Si basas tu proyecto en algo que te gusta o se te da bien, vas a tener una experiencia que nunca tendrá alguien que monta ese mismo negocio sólo porque piensa que es rentable. Cuando te interesas por algo por pasión, llegas a conocer detalles que los demás nunca conocerían. Porque te encanta y no te supone un esfuerzo investigar. Es más, es un placer.
Lo contarás con pelos y señales, de una manera entusiasta. Eso convence mucho a los interlocutores. Y, además, actualizarte constantemente sobre el tema para no quedarte obsoleto será un pasatiempo para ti. Es algo que llevarás al día porque te encantará.
#3 Confianza
Esto es una reacción muy, muy básica, pero muy importante. Dar la cara y respaldar tu proyecto con tu propia persona, da confianza. La gente sabe con quién habla, a quién se dirige, quién lleva el asunto. Pueden decidir si les empatizan o no contigo. Cuando sólo ves una marca, sin tener muy claro quién está detrás, todo es mucho más impersonal.
Además, los clientes siempre dan valor al hecho de que alguien respalde con su propia persona su proyecto. Eso da la sensación de que realmente crees en ello, te implicas y te parece tan bueno que estás dispuesto a arriesgar tu imagen personal por él.
#4 Prestigio
Una cosa que se trabaja mucho ahora en el modelo de negocio del emprendedor es el prestigio. Si tú como persona tienes unos logros del tipo que sean, esto se asociará directamente con tu negocio. Cuando comienzas a ganar popularidad, o eres una persona destacada dentro de tu sector, no tiene el mismo peso lo que digas tú que lo que diga cualquier otro.
Aunque ahora no cuentes con ese prestigio, si desarrollas tu marca personal en paralelo a tu negocio en este sentido, dando charlas, haciéndote referente de opinión o de alguna otra manera, el esfuerzo se verá además repercutido en tu negocio de forma automática.
¿Cómo encuentro mi marca personal?
Ahora que has visto los beneficios que tiene desarrollar tu marca personal y aplicarla a tu negocio te preguntas cómo encontrar ese algo que te hace único y, además, es útil para tu negocio.
Pensaba incluirlo en este post, pero me he emocionado tanto, que he decidido estructurarlo en un post nuevo. Así podrás tenerlo todo bien ordenado, más claro, más accesible y sin distracciones. Te invito a que visites mi post en el que te doy algunas claves para analizar y encontrar cuál es esa estrella que brilla más dentro de tu personalidad y que realmente te ayudará a que tu proyecto sea único y confiable.
Aprovecha, que te doy ejemplos de mi propia experiencia y hago un auto análisis para que puedas tener de ejemplo.
Hasta aquí el post de Nora ¿Qué te ha parecido? dinos en los comentarios que opinas.
¡Hasta mañana Imparable!
Deja una respuesta