Se habla muchísimo de tecnología, de herramientas online indispensables par ser más productivos, de tal o cual app para conseguir más. Pero lo siento, para mi lo más efectivo a día de hoy es…si, has acertado, lápiz y papel.

Porque la transmisión que hay entre mente y cuerpo cuando escribes a mano con lápiz o bolígrafo en una hoja de papel o donde sea, es infinitamente mejor que lo que puedas anotar con cualquier otra herramienta tecnológica.
Se grabará más en tu mente, llegará a partes de tu cerebro, que más quisieran esas aplicaciones para ordenador o aparato móvil, conseguir el mismo resultado. Y , como digo yo, si algún día internet y los ordenadores se van a freir esparragos, todo te quedará anotado y disponible para su consulta.
Que siiiiii, que yo también uso la tecnología, los ordenadores, el móvil (como no), pero todo, todito todo, lo paso por mi agenda Bullet Journal. Ahí es donde de verdad me encanta tener todo anotado por escrito. Borradores de ideas, cosas que hacer, bocetos, recordatorios y un sinfín de cosas más que plasmo en cualquier cacho papel que cae en mis manos.
Y sobre toda esa experiencia sobre el lápiz y papel es de lo que vengo a hablarte hoy. Te explicaré el “cómo lo hago yo” cómo me organizo con las herramientas de productividad, más antiguas del mundo.
Así que, toma lápiz y papel porque empezamos este post sobre productividad analógica.
Herramientas
Aquí cada cual tiene sus preferencias y fetiches. Los mios son tres: Libretas Moleskine y bolígrafos micron 005 y Pilot VBall 05 de los que hablo en el post sobre el Bullet Journal.
Moleskine
Me encantan sus libretas. He probado casi todos sus modelos y al que ahora mismo estoy enganchado es a la de formato punteado.
He pasado un proceso de organización que ha llegado ahora mismo a solo usar una sola libreta para el volcado de absolutamente todo, para despues, si quiero, pasar a libretas de recopilaciones.
¿Qué anoto aquí?
- Agenda anual, semanal y diaria.
- Ideas, ocurrencias, notas mentales, listas.
- Lista de tareas, acciones, citas.
- Gastos e ingresos, cuentas, presupuestos.
- Afirmaciones, agradecimientos, hábitos, proyectos.
- Garabatos, lettering, dibujillos, planos, etc, etc.
En definitiva todo lo que me va a ser útil y que puedo revisar en cualquier momento.
Como ya te dije antes, me encanta la tecnología también y todo lo que aquí anoto lo paso a su correspondiente aplicación (pero esto ya para otro día).
Micron y Pilot
Las dos marcas que me tienen ganado el corazón.
La primera, Micron 005, porque me encanta escribir con letra muy pequeña y si no tienes un bolígrafo muy fino se emborrona todo.
La segunda, el VBall de Pilot, por su fluidez y tacto en la escritura. Una gozada.
Con la primera escribo el bullet journal principal y recopilaciones y con la segunda en mi Ideario y mi libreta de Importantes (excéntrico que es uno).
Lápices
Aquí voy variando según lo que vaya a hacer con él (si se lo voy a clavar a alguien por mala persona, no tengo preferencias).
Normalmente uso HB Staedtler o Faber Castell en lápiz corriente y tambien HB y Faber Castell en lapicero de punta de 2 mm.
Para dibujo ya voy usando dependiendo la necesidad del momento.
Los uso sobre todo para planos o para apuntes que se que tengo que corregir con seguridad, pues no me gustan los tachones. De hecho, cuando tengo algún tachón, hago como los tatuadores realizando un cover, lo tapo entero con algún dibujo. para que no parezca un tachón.
Productividad analógica en el día a día
Actualmente mi forma de organización analógica consiste en:
- Los domingos por la tarde,reviso la agenda anual para completar la semanal.
- Después hago un volcado de todo, para luego organizarlo.
- Completo la agenda semanal colocando y bloqueando los tiempos con las distintas acciones para esa semana.
- Durante la semana voy anotando cada día, separado con su fecha y ahí escribo todo lo que vaya ocurriendo (ideas, conversaciones, recordatorios, afirmaciones, notas, etc.)
- Cada mañana reviso lo que tengo para ese día y me organizo para llevarlo a cabo.
Extra
Cuando no llevo la agenda encima, suelo llevar una pequeña libreta (Moleskine, por supuesto) a modo de bandeja de entrada de cualquier cosa que necesite apuntar. Ya sea una dirección o teléfono, una idea, o cualquier cosa que se me ocurra cuando tengo lejos mi libreta principal.
Al llegar a casa vuelco todo en ella y a seguir.
También uso los post-it cuando estoy en el despacho, para anotar listas de la compra sobre todo o para apuntar una dirección o teléfono.
Para llevar un control sobre las acciones de los proyectos en los que estoy trabajando uso un método/herramienta que me funciona a las mil maravillas, que son las tarjetitas de 12,5 x 7,5 cm, de archivadores de cajoncito (si, ese verde de cartón, alargado y con el tirador delante, el de toda la vida, vamos). En ellas apunto todas las tareas y subtareas de cada proyecto con un checklist para revisar de un vistazo todo lo que llevo completado y lo que me falta por hacer.
Y con esto y un bizcocho…
Poco más, esto es mi día a día con lápiz y papel en mano. Disfrutando de la creación y organización de mis archivos analógicos que, cada tanto, reviso para ir viendo la evolución de los proyectos. Para recordar algunos buenos momentos, o ese trabajo que me gustó hacer (¡Me encanta mi vida!)
Nos vemos en el próximo post, pero mientras, dale una oportunidad a la tinta y la celulosa.
¡Saludooooos!
¡Muy buen post! Si señor,la verdad es que tienes mucha razón,no hay nada como el lápiz y el papel 🙂
Muchas gracias. No hay color. Por muy rápida que sea la tecnología, el sistema tradicional es otro nivel.