Cuando creas un proyecto y tienes un equipo detrás que te respalda, la mejor forma de no convertirte en una molestia para ellos, es aplicar el principio 10-80-10.
¿Quieres aprender la regla de oro para delegar? ¡Vamos allá!
El principio 10-80-10
Este principio fue ideado por, el gran escritor superventas de temas de negocio y liderazgo, John Maxwell. Es una aplicación/modificación de el principio de Pareto del 80/20.
La ley de Pareto dice en este caso que el 20% de tu trabajo dará el 80% de los resultados.
Maxwell lo lleva más allá y dice que ese 20% lo dividas en 2 y apliques cada 10% en dos momentos diferentes del proceso. Al principio y al final de un proyecto. Delegando el restante 80% en tu equipo.
Cómo hacer que funcione el principio 10-80-10
Según Maxwell, al desarrollar un proyecto, tú te sueles convertir en el principal estorbo. ¿Por qué? porque quieres estar en todos los fregaos. Quieres ser partícipe de todas las acciones que se realicen durante dicho proyecto.
Pero si tienes un equipo en el que confías, que sabes que son buenos en lo suyo, lo mejor que puedes hacer es apartarte de la ecuación en algunos momentos. Así no te convertirás en el cuello de botella que hará que todo vaya más lento o de manera menos productiva.
Delegar al estilo Maxwell
Maxwell explica que los mejores momentos en los que debes estar implicado al 100% son al comienzo y al final de un proyecto. El 10% de la primera fase y 10% de la última fase.
¿Pero cómo? ¿Qué ya no hago nada en el resto del proyecto? Siiiiiii, si que haces, no pongas el grito en el cielo tan pronto.
En el 80% restante estás apoyando, revisando, aportando y haciendo otro tipo de tareas que complementen el trabajo. Pero no estás todo el día encima de tu equipo. De eso no se trata el delegar.
Si no lo haces volverás a lo de siempre, a querer hacerlo tu todo. Y ya sabes lo que te pasará. Nada de tiempo, mil horas de trabajo y peor hecho.
Maxwell decia que era como pilotar un avión. Los momento más importantes son el despegue y el aterrizaje y ahí es donde el piloto debe hacer su mejor trabajo. El resto casi lo hace solo el avión con un buen plan de vuelo.
El primer 10%
La primera parte del proyecto es cuando hay dejar todo bien planteado para que el equipo sepa exactamente qué debe hacer y cómo y por qué hacerlo.
Implica 5 puntos concretos:
- La imagen global (The big picture): Tú sabes lo que quieres exactamente para ese negocio o proyecto. Ves lo que otros no ven porque lo tienes claro en tu cabeza. Pero de nada sirve si no eres capaz de plasmarlo y conseguir que tu equipo lo vea y que sepa que es exáctamente lo que quieres. Si a tu equipo no le das el plano completo, se perderá por no conocer con exactitud tus objetivos.
- Objetivos: Ahora es cuando cojemos la gran meta y la dividimos en objetivos específicos manejables. Cuando te comes un filetón no te lo tragas de un bocado ¿verdad? lo partes en trocitos más pequeños. Con las metas es igual, las divides en porciones de objetivos. Aquí tratamos el cómo vamos a lograr el objetivo principal. Deben ser objetivos simples y muy visuales para que queden claros y fácilmente realizables.
- Dirección: Aquí es donde se descubren las responsabilidades específicas para cada persona del equipo. Dar las instrucciones concretas, para que cada uno haga su magia en su campo. Cada uno sabe su posición en el proyecto y de esta manera todo es más rápido y productivo.
- Recursos y soporte: Ahora cada persona del equipo sabe lo que necesita para lograr el objetivo. Es hora de descubrir lo que necesitan de mí para que funcione. ¿Qué tipo de recursos necesitan? ¿Necesitan otras personas para ayudar? ¿Se requieren espacios de trabajo? ¿Quizás apoyo monetario? Antes de que las personas me den lo que estoy pidiendo, necesito darles lo que ellos necesitan para hacer el trabajo.
- Responsabilidad: Aquí es donde les pasas la «pelota» y comienza el siguiente 80% del trabajo. Tienen lo que necesitan y son los pro en lo suyo, ¿qué más quieres? Tienen claro el hecho de que la tarea es suya, y que yo me involucraré lo justo hasta el final del proyecto.
En este punto, puedo pasar a otros proyectos o volver a las tareas que necesito llevar a cabo. Delegar de esta manera nos permite tener más de un proyecto al mismo tiempo, porque no tan estoy involucrado en ese 80%.
El último 10%
Aquí Maxwell también explica 3 partes bien diferenciadas. Las explico desde mi punto de vista.
- Experiencia: Normalmente, si has creado más proyectos, tendras más experiencia en situaciones similares. Comparte esa experiencia escuchando al equipo. Saber lo que ha hecho, qué problemas ha habido, que soluciones buscaron. Si ya tienes experiencia en otros proyectos sabrás cómo afrontar según qué situaciones y cómo solventar algunos inconvenientes.
- Preguntas: A través de estas afinamos más detalles que aún falten o que no se hayan planteado antes. Es el momento de hacer algunos cambios o dejarlos pendientes para una nueva versión mejorada. ¿Cómo podría hacerse mejor? ¿Qué podría haberse hecho en este punto? Preguntas que te harán mejorar en ese punto o en posteriores.
- Ideas: A medida que ha avanzado el proyecto han surgido ideas nuevas. Ideas que hacen que el proyecto sea aún mejor. Aplicar en este punto algunas ideas pueden ser un punto a favor y que hagan que el proyecto tenga incluso otro aire.
Hay mucha gente delega de esta manera, pero la proporción es más como 10-90. Participa en el primer 10%, pero luego el equipo lleva todo hasta acabarlo. Pero con la proporción 10-80-10 estás con tu equipo en los momentos más críticos para que todo el proyecto salga tal cual lo tenías en tu mente.
Últimas conclusiones
Aquí, hoy, te dejo este método eficaz, de alguien sobradamente eficaz. Una forma de delegar hiper productiva. Te dejo el método que yo ahora uso y que me está funcionando a las mil maravillas.
Espero que le saques mucho provecho. Nos leemos. Hasta tomorrow.
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